Estamos en el hotel de Hanoi. Como puedes imaginar, no hemos tenido mucho tiempo libre estos días, pero no podía dejar de escribir en el blog antes de volver a España, porque hemos vivido sensaciones únicas que nunca olvidaremos.

Ahora mismo le tocaba a Almu darle el bibe a Hugo y he aprovechado para contarte cosas. Nos gusta darle de comer a los dos e intentamos turnarnos para que él también nos vaya viendo hacerlo a cada uno. Hugo come bastante bien, ya le estamos introduciendo el zumo, además de la leche que le daremos en España, todo ello intercalado por el momento con la leche que tomaba en el orfanato (centro social, como le llaman aquí).

La comida, el baño diario, los despertares nocturnos, … son gestos que desde hace una semana ya forman parte de Nuestra Nueva Vida y lo seguirán haciendo. La vida de los tres ha cambiado mucho estos últimos días. Para nosotros, ya os lo imagináis. Pero para Hugo también ha supuesto un cambio drástico. No sabíamos cómo iba a tomárselo pero cuando nos mira la verdad es que parece que llevamos con él toda su vida.

Ha pasado de estar en un orfanato rodeado de sus cuidadoras a vivir unos días en un hotel donde, aparte de todo nuestro amor, no le falta nada material. También ha volado ya en avión para venir de Ho Chi Minh a Hanoi (y le espera un vuelo largo hasta España…). Se ha cruzado con mucha gente que quiere achucharle (aquí se desviven por los niños, aunque en algunas ocasiones desgraciadamente se vean obligados a abandonarlos…) y se ve que Hugo es muy abierto, porque disfruta mucho con ello. Y ha podido hacer cosas que para nosotros son normales, pero que para él son todas nuevas: salir a la calle (sólo lo había hecho para las revisiones médicas), mirarse en un espejo, ver las imágenes que se mueven mágicamente dentro de la tele, …

Quizás con el tiempo Hugo no recuerde su vida anterior, pero nosotros le contaremos de dónde viene, el cariño que vimos que le daban todas sus cuidadoras de Vung Tau, lo bien que utilizaban los pocos medios que tenían y la pena mezclada con alegría que se les ve en la cara con cada niño que dejan partir tras formar parte de sus vidas durante unos meses.

Y de ellas aprendimos cómo tratar a nuestro hijo en estos primeros momentos con él: la forma de calmarle, de dormirle, lo que comía y cuándo, cómo le gustaba jugar, …

Estamos disfrutando estos momentos junto a la otra pareja que ha compartido viaje con nosotros: Nuria y Pablo. Ellos y su hijo Iván Le formarán también parte siempre de nuestra memoria, apoyándonos en los cientos de fotos y videos que hemos hecho todos estos días.

No pienses que antes de salir de España se terminó el papeleo, llevamos aquí en Vietnam bastantes visitas a organismos oficiales y nos queda aún una a la embajada pasado mañana, justo el miércoles en el que sale nuestro vuelo a Madrid. Menos mal que tenemos a ACI para gestionar todo, porque habría sido muy complicado hacer todo esto de forma autónoma.

Intercaladas con la burocracia, también hemos disfrutado de algunas excursiones con nuestro guía Juan (nombre españolizado que nos dijo él mismo, pues su nombre vietnamita era más difícil de recordar). Mañana tendremos la última visita aquí mismo, en Hanoi, donde veremos la pagoda de un solo pilar y otros lugares que no queremos perdernos.

Le vamos diciendo a Hugo que recuerde todo, porque queremos volver dentro de unos años con él a este país que nos ha fascinado sobre todo por la forma de ser de sus gentes y el cariño que constantemente te transmiten.

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