Es 14 de Noviembre, casi la 1 de la madrugada. Faltan pocas horas para que despegue nuestro avión rumbo a Oriente. Ya te había dicho que lo inicialmente previsto era salir a mitad de noviembre. Pues bien, problemas de última hora con las autoridades de Ba-Ria, la provincia correspondiente a la ciudad de Vung Tau donde está nuestro orfanato, hicieron posponer el viaje una semana, pero finalmente, aunque tenían un viaje oficial, parece ser que han dejado los papeles firmados y… ¡¡¡ nos vamos !!!

Tanto cambio de fechas descoloca bastante. A comienzo de esta semana, con unos 10 días por delante, nos pusimos a montar la cuna del peque. Menos mal… porque al día siguiente es cuando nos dijeron que salíamos este sábado.

Este jueves pasado estuvimos en una reunión urgente en ACI-Madrid, en la que Blanca Rudilla, que acababa de volver de nuestro orfanato, nos entregó los pasaportes con los visados, el itinerario definitivo del viaje y toda la información que necesitábamos. Incluso durante la reunión cambiamos varias veces el hotel de Hanoi, porque, aunque en otros viajes se habían alojado en el Hilton, ahora no había ¡¡¡ni una sola habitación libre!!! y nos asignaron inicialmente un hotel de 3 estrellas. Sí, más barato, pero sin testear demasiado por ACI, aunque era nuevo. Pero finalmente, el director del Hilton llamó a ACI a decir que habían cancelado 2 habitaciones y que procedía a reservarlas para nosotros. Mucho mejor, es un viaje en el que lo que se necesita es tranquilidad y comodidades para que el peque se sienta a gusto y nosotros con él.

En este curso conocimos a Pablo y Nuria, la otra pareja que nos acompañará a Vietnam. Recogerán a su hijo Iván en nuestro mismo orfanato. Pasaremos muchos ratos los 6 juntos.

Blanca nos entregó también unas fotos del domingo anterior, que tiró a los peques en el propio orfanato. La verdad es que Hugo, aunque se ve que es él, está bastante cambiado: le ha salido bastante pelo, algunos dientes está empezando a romper y parece que está grande y regordete. Para comérselo.

Bueno, te voy a dejar, casi en un rato están mis padres llamando al portero para llevarnos a Barajas. Están casi tan nerviosos como nosotros. Aunque nosotros también tenemos nuestros momentos, supongo que el subidón más gordo vendrá estos siguientes días, sobre todo el domingo por la mañana, que es cuando iremos al orfanato a conocer a nuestro hijo, con el que tanto tiempo vamos a pasar de ahora en adelante.

Te iré contando, vamos a dormir un poco. Las maletas ya están en la puerta, pero me tenía que despedir de ti.

Hasta pronto, España. Salimos hacia Vietnam, la tierra de las libélulas y los dragones, en busca de nuestro TESORO.

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